jueves, junio 07, 2007

Extraña proyección

Me pregunto qué extraña proyección debe haber cegado a Agapito Maestre para escribir esto:
El alemán es un pueblo extraño. Nunca olvida la más mínima ofensa. Es su desgracia. Siempre tiene buenas razones para pelear contra sus vecinos o los de más allá.
Tinkerbell¿Puede que sea yo el equivocado? No soy precisamente un germanófilo, pero no reconozco el cuadro agapitiano en el escaso puñado de alemanes que conozco. Conocí bastante a una alemanita, hace ya un tiempo, y era como tratar con una mariposa dentro de una armadura. Ella se vengaba llamándome Merlin-disfrazado-de-patán. Su idioma permite combinaciones aún peores.
Quizás sea esa la clave: que he conocido personas, no "alemanes". ¿Que cambian cuando el espíritu de la horda se apodera de ellos? Lo mismo nos ocurre a todos. La masa no nos mejora: sólo nos degrada.
¿La mariposa? Un día atravesó la visera de la armadura y se posó sobre la punta de mi nariz. La gente sonreía al verme pasear con una flor viva en la cara, pero me preocupaba quedarme dormido involuntariamente y aplastarla. Resoplé, estornudé y salió volando. Pero de cuando en cuando regresa, y golpea el cristal de mi ventana con sus alas. Descorro entonces las cortinas y la dejo pasar, y pasamos la noche hablando sobre polen y flores, y sobre la extraña vida de las plantas.

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viernes, mayo 04, 2007

Los documentos de Agapito

Maese Agapito filosofea agudamente desde su marfileña atalaya digital:
La Insondable Profundidad del Pensamiento AgapitianoIndependientemente de las diferentes lecturas que pudieran hacerse de esta obra, no es fácil enfrentarse a esas tendenciosas equiparaciones intelectuales sobre religiones que insinúa Buruma, o que pudieran derivarse de una lectura precipitada de su reportaje, si previamente no reconocemos que la idea de Dios es demasiado importante en el pensamiento occidental como para discutirla con cualquier indocumentado, o peor, con cualquier "ateo práctico" sin sensibilidad para comprender lo que encierra la idea del Dios cristiano para la cultura occidental.
Claro, Maestre. Para hablar de la "idea de Dios" (hace bien en aclararlo) hay que haber dominado antes el delicado arte de leer a María Zambrano sin caer rendido, y sentir entusiasmo por la pedorrea petarda de Jürgen "Das Gaffen" Habermas, filósofo de cabecera de Herr Ratzinger.
O en menos palabras: hay que ser como usted, un copioso filósofo (como copiosas son las lluvias en la selva tropical). Es usted un fenómeno. Natural.

No olvide, señor Maestre, que si Holanda tiene fama de tolerante, es porque en ella se refugiaban los perseguidos por el fanatismo religioso durante la gloriosa Contrarreforma. Pero entonces, no era un ayatola despendolado quien dictaba las fatwas, sino el mismísimo Felipín The Second One y la patulea de los Pater Patrum.

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viernes, julio 21, 2006

Agapito, habermasiano

Y sigue Agapito con la perra que le ha dado por Habermas (al menos no ha pronunciado "mariazambrano" en una semana).
Habermas, de la escuela de filosofía marxista de Frankfurt, "jandimán" mamporrero del marxista Theodore Adorno, ha sentido miedo a medida que se le acaba la cuerda, y se ha puesto a debatir tonterías medievalizantes con el señor Ratzinger. A Habermas, por supuesto, le gustaría seguir filosofando después de su último estiramiento de piernas, y ha querido tantear el terreno con el jefe de la franquicia que vende vidas de ultratumba (el producto se disfruta en el más allá, pero se cobra en el más acá).
Para Agapito, al parecer, se trata de un filósofo marxista y ateo que ha dejado de ser ateo... bueno, aunque sea un poquito. Y eso le basta a nuestro filósofo patrio para cantar las alabanzas de Habermas y su furrisufía.
Solemos creer que la gente se vuelve sabia con la edad. En realidad, muy pocos aumentan su sabiduría. Es más frecuente que la gente se vuelva cobarde con la edad.
Filósofos: raza de víboras...

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jueves, julio 20, 2006

Agapito, Agapito...

No hay infamia en el Universo que no haya sido defendida en algún momento por algún filósofo... y no hay filósofo en este mundo que no haya acunado en su corazón, que no en su cerebro, alguna infamia.
La última de Agapito: la Democracia sólo puede existir junto con el Cristianismo.
[Señor Koizumi:

Ya sabe. Según Agapito, no puede haber democracia en el Japón. Así que ya sabe: vuelva al Shinto, al Shogunato y a rebanar extremidades como en las pelis de Toshiro Mifune. De paso dígale a sus vecinos los chinos que ya no tienen por qué sentir vergüenza por no ser "demócratas". Y sí, no se preocupe, ya me encargaré de pedirle a Agapito que no pille esas cogorzas con agua bendita con tanta frecuencia.

Sayonara, baby.]

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