Requiem por Saddam
...Y dijo Alah, el Misericordioso, a su siervo Al-Notas:- He aquí que los crímenes de los amrikanos llegan hasta mis sensiples oídos, y beo la destrusión que los ammmrikanos han causado a la estirbe de mi sierbo Saddam Hussein que boy a inundar la Tierra con un diluppio.
Y díjolo con este tono porque no hablaba bien el castellano y además tenía la lengua muy ocupada con una piruleta mientras hablaba.
Y he aquí que Alah ordenó a su siervo Al-Notas que construyese una chalupa, vulgo, patera, con cedros del Líbano, pero entonces su siervo Al-Notas exclamó:
- Oh, Inschaláh, Alahú Akhbar, perdona a este miserable gusano, pero doy por sentado que harás brotar cedros, porque tus siervos de Hamas e Hizbollá han dejado el Líbano para el desguace, oh tú, Todopoderoso.
Alah, loado sea su nombre, se lo pensó mejor y dijo:
- Bor mí, si combras la madera en Carrefú, no brolem, mai frend.
Y he aquí que brotaron lágrimas copiosas de toda la giliprogresía internacional por el ahorcamiento de un dictador asesino, pero eran tan insinceras y fingidas como todos los actos de esta tribu sentimentaloide. Y el agua que lograron acumular no alcanzó para anegar este mundo pecador, pero provocó un atasco monumental en las carreteras de peaje catalufas y medio Grossenkataluffenreich se acordó del Compasivo en no muy buenos términos.
Entonces Al-Notas, deprimido y abrumado, exclamó al cielo:
- Oh, Alah, Todopoderoso, Inconmesurable, Hipercalifragilístico, demuestra a todos estos incrédulos multiculturales que tú sí que molas, e inúndalos y ahógalos.
Y Alah, conmovido ante tanta Fe, se sacó su Todopoderosa Pilila, apuntó a la Tierra, apretó los riñones... olvidando que, tras tantas ocasiones en las que cristianos, judíos y ateos le habían afinado las antífonas, tenía una Todopoderosa Próstata del tamaño del planeta Saturno (sin sus anillos, por supuesto). Aunque pujó y pujó, sólo una Todopoderosa gota de orina logró enviar a la Tierra, y para colmo de males no cayó en terreno seco, sino dentro de la bocaza de su crédulo servidor, que aún no la había cerrado del todo. Al-Notas blasfemó, escupió y mugió como camello que pisa escorpión, y el Todopoderoso se disculpó desde lo alto:
- Al-Notas, pequeñín, ya sabes: la sequía y el cambio climático...
Etiquetas: camellos, cuentos, eurabia, giliprogresismo








