lunes, junio 04, 2007

Las Aventuras del Tío Moe: pirámides y catedrales

El tío Moe nos intenta atizar esta semana nada menos que con una catedral:
Pero los Diez Mandamientos, por ejemplo, ¿son demoníacos? ¿Son un mal? El inmenso fondo de arte, pensamiento, literatura, derecho etc. acumulado por la civilización cristiana, ¿es una locura? Las catedrales góticas, exaltación de esa demencia religiosa, ¿deberían ser demolidas --dejando alguna para ejemplo de las jóvenes generaciones, al estilo de los museos del ateísmo soviéticos-- y deberían construirse en su solar útiles bloques de apartamentos o plazas ajardinadas? En fin, la barbarie con rostro científico. O pretendidamente científico.
(compare con el pertinente comentario de Eduardo Robredo sobre la querencia moeña por el "fast-food" filosófico)
No soy yo partidario de echar la culpa de todo lo malo del mundo a mis antepasados lejanos. Pero eso de machacar catedrales fue precisamente lo que hicieron los primos de Pío y los míos cuando se establecieron en México hace medio milenio. Y, ¿sabe qué? Pues que en parte creo que hicieron bien: yo mismo no hubiera demostrado mucha paciencia o tolerancia con aquellos chiquilicuates, cirujanos frustrados y astrólogos de cuarto milenio, que se dedicaban a la charcutería celestial. Creo que si yo hubiese sido soldado de Hernán Cortés, me hubiese cargado alegremente un buen puñado de aquellos proto-curas indígenas. Y luego hubiese meado dentro de la pila del agua bendita, porque lo Cortés no quita lo valiente, ¿no?
The Holy Noodly Church of the Flying Spaghetti Monster
En cualquier caso, ¿se justifica una religión por el arte que haya brotado a su alrededor? No, no piense en el cristianismo, porque nos toca demasiado de cerca. Piense, por ejemplo, en la religión fenicia, en el culto asesino a la diosa Tanit, a la que se sacrificaban niños. ¿Se imagina a Aníbal lamentándose en la misma cuerda que Pío Moa? ¿Justifica el arte hindú el culto a la diosa Kali? ¿Y qué pasa con aquellos grandísimos hijos de la gran puta de los asirios? Sin necesidad de bucear a esas profundidades, ¿justifica la Alhambra la lapidación de las adúlteras, la decapitación de los renegados y las ablaciones de clítoris?
Don Pío, ya sabemos que los lunes son muy jodidos, pero le he visto en mejor forma...

... y quizás demoníaco no sea le mot juste, pero tendrá que darme la razón de que esa historia de los dos primeros mandamientos, sobre el Unico Dios Verdadero que se muestra increíblemente celoso de unos dioses que no existen, si no es demoníaca, es porque se trata de una soberana tontería.

... con todo, mi mandamiento favorito es ese que prohibe hervir un cabrito en la leche de su propia madre. Mi corazón se llena de ternura y devoción pensando en un Dios tan misericordioso, el muy cabrón, que se preocupa de las andanzas de ultratumba de un simple y pobre cabrito. Si Dios es capaz de hacer eso por el cabroncillo, ¿qué no hará por nosotros, mi estimada panda de cabrones? Sólo tenemos que asomar la cabeza por la ventana y comprobar cómo Dios, diariamente, cura a niños enfermos de cáncer, entra en los aviones que se estrellan en plan Supermán, salva a los niños y las ancianitas, y sólo deja dentro a los abogados y a los arrianos para que se estampen con el avión, cómo hace que llueva maná y Coca-Cola sobre los negritos hambrientos del Africa ídem (joder, es que el maná a palo seco baja con mucha dificultad), etc, etc.

Observe, sin embargo, cuán zorrunamente ha evitado Moa referirse al arte de los nazis, quienes según el gallego, serían otra panda de ateos descocados. Moa menciona, con toda razón, los tristes resultados del "realismo socialista", pero se nota que Leni Riefenstahl sigue despertando pasiones entre muchos de nuestros paisanos, y que aún no se ha apagado en ciertos corazoncillos la última reverberación de los espectáculos de son et lumiere. ¿Sabía usted, por ejemplo, que la carrera con la antorcha de los juegos olímpicos fue un "invento" de la Leni para las olimpiadas del 36? ¿No le extraña tanta diferencia entre el arte de nazis y comunistas?

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3 Comments:

Blogger Eduardo Robredo Zugasti escribió...

Sí, de hecho lo que hizo Hernán Cortés fué destruir personalmente, con sus propias manos, por las bravas (nada de ecumenismo o "diálogo religioso"), los ídolos de los aztecas. Y efectivamente es lo que había que hacer, lo que tocaba. Igual que Abraham con los dioses de su padre. Al fín y al cabo, uno no puede escribir la historia de la religión sin referirse a la historia de las destrucciones.

4:57 p. m.  
Blogger Freman escribió...

:)Da la casualidad de que ayer, antes de meterme en el sobre, me tropecé con "Más allá del bien y del mal", que había estado escondido bajo una montaña de libros durante una temporada:

"Poco a poco he ido descubriendo que hasta el presente, toda gran filosofía ha sido la confesión de su autor, y (lo haya querido o no, se haya dado cuenta o no) constituye sus “memorias”. Así mismo he observado que en toda filosofía las intenciones morales (o inmorales) forman el germen verdadero de donde nace la planta completa. En efecto, si queremos explicar cómo han nacido realmente las afirmaciones metafísicas más trascendente de tal o cuál filósofo, haríamos bien (y sería muy prudente) en preguntarnos ante todo: ¿a qué moral deben (o quiere) conducirnos?"

Nietzche debió estar pensando en alguien como Chester(ton): gente que se toma la molestia de emprender un largo viaje sólo para regresar y poder decir que hubiera estado mejor en casa. Y que en ningún otra país del mundo mundial hacen una tortilla que merezca el nombre.

Al fín y al cabo, uno no puede escribir la historia de la religión sin referirse a la historia de las destrucciones.

¿Conoces la historia de Santa Rufina y Santa Justa? Sí, la Santa Justa de la estación del AVE... Eran dos señoritas hispanoromanas, muy beatas ellas. Se quejaban de que los hispalenses se pasaban todo el puto año dando por culo, paseando una estatua de Venus por la villa y provocando unos atascos de mecagoenjúpiter. Ah, y cuando no estaban de procesión, supongo que discutían sobre el circo y los gladiadores.

Un buen día, la comitiva de Santa Venus pasó por delante de la tienda de las hermanitas, y tuvieron la mala idea de pedirle un donativo, como si fuesen la Cruz Roja o el Domund. ¡Vaya insolencia! Las hermanas le arrearon un viaje a la estatua de la Venus y la desconchiflaron sin contemplaciones. Y luego dijeron: "¿veis que es de barro? No puede hacernos nada".

Pero aquello cabreó profundamente a las devotas, y arrastraron a las dos hermanitas por el moño a la jefatura de policía más cercana. Te ahorro el resto de la historia, que incluye los consabidos leones sin hambre, los ángeles del cielo que bajan a ayudar pero no terminan de pringarse del todo, etc, etc. Entre otras cosas, el jefe de los maderos protosevillanos les impuso como castigo el subir a la Sierra Nevada sin sandalias romanas ni coturnos, esperando que la palmasen en el intento. Pero las nenas eran unos monstruos del senderismo y, no sólo subieron, sino que además regresaron para fardar del asunto. Es que en el fondo les iba la marcha...

Como bien decías, y si no te entendí mal: cuando se pierde la fe en la parte mágica que es el núcleo de cada religión... mejor apaga y vámonos. Mira a las pobres Justa y Rufina. Tanto que sufrieron, las pobrecillas, y al final Sevilla está como si nunca se hubiesen ido los romanos.

7:57 p. m.  
Blogger Freman escribió...

... advertencia: lo de las procesiones cada dos por tres no me lo he inventado. Es lo que dicen literalmente todas las hagiografías de estas dos señoritas. Me pregunto si el autor de las hagiografías no estaría de coña, en el fondo.

7:59 p. m.  

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