domingo, julio 08, 2007

En el principio...

Serie sacrílega, pero que ensalza los valores familiares

La Santísima Trinidad CosmológicaMe gustaría poder empezar esta historia como empiezan casi todas, hablando de un sol inclemente que provocaba desmayos entre los camellos, o de una noche de luna bajo la que se movían criaturas fantasmagóricas. Pero no puedo, porque cuando comenzó esta historia no había ni sol, ni luna, ni camellos. No había mar, ni tierra, ni aire. Se supone que ni siquiera existía este planeta. Porque mi historia comienza…

... en el principio

Aunque no del todo: el principio del todo fue posiblemente aquel follón del big-bang. Me refiero a cuando aún el mundo era un caos acuoso, y la sombra de Dios flotaba sobre la superficie de las aguas, mientras se escuchaba de fondo la música de las esferas, de un sospechoso parecido a la introducción de Zaratustra de Richard Wagner. Menos mal que aún no existían ni el Diablo ni Teddy Bautista.
Si está imaginando a Dios como un Ser Tremendo y Barbudo, se equivoca; ese es Zeus, y si tiene cuernos, seguro que se trata de Thor. El Ser Supremo tampoco se parecía al de los dibujos de Miguel Ángel, rodeado de ángeles en posturitas extrañas. Dios, el de verdad, era por aquel entonces una inmensa bola de fuego azul y frío, como la que mucho más tarde se le aparecería a Moisés. Como he dicho, la bola flotaba sobre las aguas que habían salido de no se sabe dónde, y mientras flotaba latía rítmicamente, como una muela inflamada.
De repente, ocurrió el Primer Milagro. La bola comenzó a latir como si estuviese fuera de control, y a aumentar y disminuir de tamaño a una velocidad alarmante, y en su superficie comenzaron a formarse remolinos y torbellinos caóticos. Cuando parecía que iba a estallar y que ahí se acababa toda la Historia, un destello de Luz cegadora inundó el Universo. Luego, cuando se apagaron los fuegos de artificio y retornó la calma, ya no había una gigantesca bola de fuego azul. Había más bien una gigantesca bola de fuego azul y una más pequeña de algo que parecía ectoplasma rosado. O algodón de azúcar y fresa.
– ¡Hijo! – tronó el Padre.
– ¡Pa-pá! – logró articular el Hijo, con voz infantil.
– ¡Swissshhhhhh!
El Padre y el Hijo giraron sus cabezas sorprendidos:
– ¿Qué coño ha sido eso? – dijo el más viejo de los dos.
– ¿Oño ha síoeso? – repitió el más joven con dificultad y desparpajo.
El viejo calló y examinó cuidadosamente el espacio cercano. El más joven fingió también que buscaba, pero se cuidaba mucho de meter las manos dentro de las nebulosas más densas, no fuese que hubiera algo dentro que mordiese, y no se separaba demasiado del gigante azul y redondo.
Al cabo de dos eones de búsqueda incansable (sólo descansaban los sábados), nuestros Seres primordiales se convencieron de que no había nada dañino en el Cosmos, aparte de ellos. Entonces volvieron a mirarse mutuamente, llenos de divina emoción:
– ¡Hijo! – dijo emocionado el Padre.
– ¡Papá! – respondió el Hijo, que ya había aprendido a hablar.
– ¡Swissshhhhhhhh-sh-sh-sh!
La bola rosada se había encaramado de un salto sobre el polo norte de la bola azul, y temblaba como una hoja. Una hoja divina, claro. La bola azul se lo sacudió bruscamente de encima, y gritó al vacío:
– ¿Quién eres, maldito? ¿Qué quieres?
Como el nuestro es un universo cerrado con métrica de Robertson-Walker, sólo respondió el eco, al cabo de unos pocos millones de años. Y luego, otra vez:
– ¡Swissssshhhhh-shhhhh-swishhhhhhhhh!
Pero está vez, el Padre pudo distinguir con claridad de dónde provenía el sonido:
– ¡Ajá! – exclamó, y levantó la bola rosada con uno de sus Divinos Tentáculos.
Debajo del Hijo había un ser inclasificable… bueno, era otra bola ectoplásmica, pero de colores juguetones, que meneaba alegremente un seudópodo ambarino.
– ¡Cagonlaleche! ¡El Espíritu Santo! – cayó el viejo en cuenta.
– ¿Puedo quedármelo, Papá, puedo quedármelo?
El Espíritu Santo seguía agitando la colita, y ahora su ectoplasma destellaba como las luces de una discoteca.
– ¿Puedo? ¿Eh, puedo? ¿Puedo…?
No quedaba otro remedio:
– Bueno, quédatelo, pero bajo una condición...
– ¡Lo que sea!
– ...que te vas a ocupar de alimentarlo, de sacarlo a pasear y de limpiar todo lo que ensucie...
– ¡Qué bueno eres, Papá! ¡Santificado sea Tu Nombre!
¿Y qué padre no hubiera hecho lo mismo?

Próximo capítulo: el Omnipotente, harto de dramas domésticos, transforma al Espíritu Santo en una hermosa diosa a la que llama Sofía (... eh, sí... a veces el Altísimo se pone un poco gnóstico).

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18 Comments:

Blogger irichc escribió...

Baso mi noción de la Trinidad en tres axiomas:

1) No hay pensamiento sin sujeto pensante, y viceversa, no hay sujeto pensante sin pensamiento.

2) Nadie puede ser su propio pensamiento, ya que ello conllevaría una contradicción entre el sujeto y el objeto. El sujeto debe ser siempre mayor que el objeto para comprenderlo.

3) Nada es sin una actividad.

E infiero lo siguiente:

a) Aceptando como autoevidente que "la verdad es la verdad" es la primera verdad, sabemos que no puede ser deducida a partir de otra; de donde se sigue que tiene el ser pleno por sí misma, lo cual implica la existencia.

b) Ahora bien, no puede existir sin una actividad, de modo que debe pensar y/o ser pensada por alguien.

c) Es pensada por el Padre, y dicha verdad es el Hijo.

d) El Padre es mayor que el Hijo. Sin embargo, son la misma realidad, puesto que no hay pensamiento sin sujeto pensante ni sujeto pensante sin pensamiento.

e) El acto mismo de pensar (distinto a lo pensado y al que piensa) es el Espíritu Santo.

f) El Hijo hace todo lo que el Padre hace. Luego entiendo la Trinidad como "El sujeto pensante (Padre) en el acto de pensar y dejarse pensar (Espíritu Santo) por el pensamiento (Hijo)".

Corolario I:

"'La verdad es la verdad' es verdad" forma parte del conjunto de verdades, en tanto que es verdad, pero sólo de un modo tangencial, pues no necesita ninguna otra verdad como fundamento y existe de forma necesaria.

Para que la existencia sea verdad, la verdad debe ser existente. Lo mismo vale para todas las cualidades. La verdad, entonces, es lo que es, la suma de lo pensable, “concordantia oppositorum”.

También debe ser eterna. La eternidad es la coherencia entre el pasado, el presente y el futuro. Dicha coherencia no es ni pretérita, ni actual, ni venidera: es eterna y es verdad.

Toda verdad debe cumplir tres propiedades: 1) no contradecirse consigo misma, 2) no contradecirse con las demás verdades y 3) inferirse de las demás verdades. Dios sólo cumple 1) y 2). De ahí que esté y no esté en el conjunto de las verdades.

Me inclino a pensar que Dios carece de fundamento. Si Dios tuviera un fundamento, habría algo lógicamente previo a Dios, más simple que él, más básico, y por consiguiente, mayor. La verdad es abstractiva, es decir, negativa. Lo más compuesto coincide con lo más contingente, con lo innecesario o superfluo.

Corolario II:

1) Dios no creó el mundo arbitrariamente, sino conforme a ideas sustentadas en la Verdad.

2) Dios Padre, sin embargo, no se identifica plenamente con las ideas coeternas, ya que éstas presuponen un fin creador y un orden vinculante. Pero el fin de la Creación es accidental con respecto a la potencia eterna de Dios, inengendrada y autosubsistente.

Asimismo, la providencia creadora de Dios depende de su voluntad, no su voluntad de la providencia.

Por último, las ideas son por naturaleza concebibles, mientras que Dios es absolutamente inconcebible.

3) Cristo es la suma de todas las ideas que tienden a la Creación, y es también su fundamento engendrado: el Bien, la Verdad, la Vida.

Dios, empero, es el fundamento de Cristo.

4) Dios, potencia totalmente indeterminada, engendra la Verdad, potencia absolutamente determinada. Ésta, a su vez, engendra al Espíritu, que es el acto infinito absolutamente determinado, en tanto es conforme con la Verdad.

Corolario III:

Si Dios terminara de pensarse, no sería infinito; si no terminara, no sería perfecto. Luego en cualquier caso no sería Dios, al privársele de su plenitud ontológica. Sólo hay una salida: reconocer en Él una esencia pensante y otra pensada, ambas constituyentes del mismo ser y unidas por una tercera que es su factor común.

6:15 p. m.  
Blogger Freman escribió...

¡Qué pesadito eres, Daniel Vicente!

Ya te lo he dicho: el día que diseñes un experimento que demuestre la existencia de la Trinidad o del Trimurti o del alma inmortal, ven y cuéntamelo. Pero las pajas mentales pseudoaristotélicas y las teorías sobre las mujeres sin almas puedes ahorrármelas.

6:24 p. m.  
Blogger Freman escribió...

Aceptando como autoevidente que "la verdad es la verdad" es la primera verdad, sabemos que no puede ser deducida a partir de otra; de donde se sigue que tiene el ser pleno por sí misma, lo cual implica la existencia.

Me río, por autoevidencia, de esta memez.

A ver, alma de cántaro: ¿no acababas de escribir "infiero"? Entonces, ¿por qué largas esto como un "axioma"? Tienes la memoria del pez. Mira cómo te lías a continuación: "no puede ser deducida"... ¡pero si acabas de decir que lo aceptas como axioma! Si lo fuese, la frase no aportaría información adicional.

Lo más descojonante es lo que sigue: "de donde se sigue que tiene el ser pleno por sí misma, lo cual implica la existencia".

Entonces, Aquinito, ¿todo axioma tiene el ser pleno, sea lo que sea? ¿O estás diciendo que existe Dios porque existen los axiomas?

... si es que al final, San Danielín de Aquino va a salirnos panenteísta. ¿Sabes a quién me recuerdas? Al memo de Engels, que un mal día escribió: "la vida es la forma de existencia de los cuerpos proteínicos". Tan profundo como lo del "ser pleno" Y a continuación se tiró un pedo que le reventó los capilares del ojo del culo.

Cuida tus digestiones...

8:52 p. m.  
Blogger irichc escribió...

El mismo experimento podría tener dos interpretaciones opuestas en base a las teorías de las que se partiese. Si no hay un acuerdo teórico inicial de mínimos, ni siquiera vale la pena tratar de discutir o demostrar.

* * *

no acababas de escribir "infiero"? Entonces, ¿por qué largas esto como un "axioma"?

Porque es un axioma, pero no necesito postularlo en un capítulo separado (el enunciado vendría a ser el axioma de todos los axiomas, en tanto que presupuesto en todos ellos). Lo que infiero no es el "aceptando...", sino el "de donde se sigue..." y lo que viene a continuación.


¿todo axioma tiene el ser pleno, sea lo que sea?

No todo axioma, sino ese axioma. Lo explico en el corolario. Mientras que el valor de los demás axiomas es relacional, el de ese axioma es absoluto.

9:58 p. m.  
Blogger irichc escribió...

Existir es un modo de ser, esto es, ser en el espacio y en el tiempo. Pero ser verdad (o ser pensable) es el ser por antonomasia. Así, mientras que "la existencia" sería sólo una sustantivación de un accidente (nada, salvo Dios, existe por sí mismo), y por tanto un flatus voci, "la verdad" es la abstracción lógica necesaria por la que llegamos a todo lo verdadero.

Decir que lo que existe es verdadero (contiene verdad) y que la verdad no existe es una contradicción. Afirmar que lo que existe es falso también resulta absurdo. Luego la verdad existe por necesidad en todo lo contingente, dado que lo contingente existe.

¿Qué es, entonces, la verdad? Algo que existe para que lo espacio-temporal pueda existir.

10:25 p. m.  
Blogger Freman escribió...

Decir que lo que existe es verdadero (contiene verdad) y que la verdad no existe es una contradicción.

Ahí has incurrido en una petición de principio, identificando Dios = Verdad y postulando que todo "contiene" Verdad, es decir, Dios. No es un razonamiento sino una definición. Sustituye "verdad" por cualquier otro atributo que te parezca lo suficientemente universal y verás que funciona igual... es decir, nada.

Si sigues por esa línea, vas a terminar identificando Dios y Materia (o Dios y Energía, que para lo que importa, da igual). Pero eso ya lo hizo Spinoza hace siglos, y no tuvo que postular para ello que las mujeres no tenían alma.

12:17 a. m.  
Blogger Freman escribió...

¿Qué es, entonces, la verdad? Algo que existe para que lo espacio-temporal pueda existir.

... si no has hecho ya la identificación sin darte cuenta.

12:19 a. m.  
Blogger irichc escribió...

No se trata de sustituir los términos para llegar a conclusiones vacuas. El término "verdad" es lo bastante específico como para no admitir conmutaciones.

La verdad es una propiedad contingente de los juicios -que también pueden ser falsos- y una propiedad necesaria de los sujetos -que sólo pueden ser verdaderos. Pues bien, tenemos que la verdad no depende de los juicios (ya que puede haber juicios sin verdad) ni de los sujetos (dado que puede no haber sujetos existentes y sí haber juicios que los juzguen). Hay una verdad por encima de lo pensable y de lo mostrable. Y se ha dicho ya que esta verdad existe necesariamente si lo contingente existe.


Si sigues por esa línea, vas a terminar identificando Dios y Materia (o Dios y Energía, que para lo que importa, da igual).

Estoy muy lejos de esta forma de pensar. Intento no apartarme de los razonamientos lógicos por exclusión. Por ejemplo:

1. El conjunto de verdades es finito o infinito.

1.1. Si es finito, está limitado o bien por una verdad, o bien por una no-verdad.

1.1.1. Si está limitado por una verdad, esta verdad es ilimitada, es decir, es Dios.

1.1.2. Si está limitado por una no-verdad, se trata de pseudoverdades que encubren una contradicción última. En este caso la proposición "existe un sistema finito de verdades limitadas por una no-verdad" también sería falso, y de ahí el absurdo de predicar tal orden de cosas.

1.2. Si es infinito, cuenta o no cuenta con una Verdad primera.

1.2.1. Si cuenta con una Verdad primera al comienzo de la sucesión (imaginemos un tronco del que derivan infinitas ramas), entonces esa Verdad es autorreferente, causa sui y, por consiguiente, Dios. Su verdad no requiere ni la lógica ni la constatación empírica, ya que depende de ella misma.

1.2.2. Si no cuenta con una Verdad primera, entonces la proposición "la verdad es la verdad" resulta falsa, lo que invalida el resto de verdades y nos coloca en la situación de 1.1.2.


Pero eso ya lo hizo Spinoza hace siglos, y no tuvo que postular para ello que las mujeres no tenían alma.

Me sorprende ver lo absolutamente vulgar que se vuelve Spinoza bajo la mirada roma de un gustavobuenista. Bien, en realidad no me sorprende. Me ofende.

1:14 a. m.  
Blogger Freman escribió...

Hijo, tu lógica es de Kindergarten.

No se trata de sustituir los términos para llegar a conclusiones vacuas.

Claro: se trata de partir de términos vacuos para llegar a conclusiones tremendas.

El término "verdad" es lo bastante específico como para no admitir conmutaciones.

Bueno, lumbrera, ¿qué defines bajo ese nombre? Pero no te enrolles: como para tí casi todos los términos son cajones de sastre, me temo que cualquier definición te lleve dos días.

1.1. Si es finito, está limitado o bien por una verdad, o bien por una no-verdad.

Eso, amén de ser una inmensa chorrada sin sentido alguno (¿de qué límites hablas? ¿sabes algo de topología, o eso no se lo enseñan a los aprendices de monaguillos?), incluso siendo generosos e interpretando muy laxamente lo que has escrito, es falso. Lo finito no tiene por qué ser limitado. Un universo con métrica de Robertson-Walker, por ejemplo, podría ser finito, pero no tener "límites". La superficie de una esfera tridimensional, por ejemplo, es un ejemplo de algo finito y sin límites, si se abstrae el hecho de su inclusión en una variedad tridimensional.

Me sorprende ver lo absolutamente vulgar que se vuelve Spinoza bajo la mirada roma de un gustavobuenista. Bien, en realidad no me sorprende. Me ofende.

Voy a poner un cartel a la entrada del blog: "Absténgase de discutir si no conoce Matemáticas".

Lo dicho, cuida esas digestiones, Daniel, que te pueden dar un disgusto.

3:00 a. m.  
Blogger Freman escribió...

Por cierto, ¿sabes en qué te diferencias de Iker Jiménez? En que Iker al menos cuenta un chiste de cuando en cuando...

3:01 a. m.  
Blogger irichc escribió...

No puede definirse la verdad. Para lograrlo deberías presuponer que tu definición es verdadera, lo que te haría incurrir en petición de principio.

No serviría decir que la verdad es la "no contradicción". De nuevo hay postulación de lo que ha de demostrarse (lo verdadero como contrario a o contradictorio con lo falso).

La suma de lo pensable es lo verdadero, pero la verdad es lo que hace que lo pensable sea pensable. Es decir, es algo previo a lo pensable, semejantemente a cómo el azul y el amarillo son previos al verde.

La verdad es la verdad o la verdad es la que es. No hay forma mejor de definirla. Y esta manera de hablar tiene resonancias bíblicas, por lo que puedo permitirme sin apenas licencias literarias ni metafísicas la identificación de la Verdad con Dios.

3:27 a. m.  
Blogger Freman escribió...

La verdad es la verdad o la verdad es la que es. No hay forma mejor de definirla. Y esta manera de hablar tiene resonancias bíblicas, por lo que puedo permitirme sin apenas licencias literarias ni metafísicas la identificación de la Verdad con Dios.

Para un viaje tan cortito no eran necesarias entonces tan pesadas alforjas.

Ya te digo: la penicilina salva gente, y la tercera ley de Newton sirve para poner cohetes en la Luna. La Trinidad, hasta el momento, sólo sirve para quemar herejes, pero no tiene otros efectos prácticos.

Esa es la diferencia entre tu "lógica" y mi lógica.

... ah, y que para ti, las mujeres no tienen alma, pedante pichacorta.

8:34 a. m.  
Blogger irichc escribió...

La verdad está más para ser servida que para servir.

La diferencia entre tu lógica y mi lógica es que yo expongo la mía y tú ocultas la tuya.

Otra diferencia es que no tengo por costumbre devolver insultos.

3:41 p. m.  
Blogger Freman escribió...

Otra diferencia es que no tengo por costumbre devolver insultos.

Ya... te las tragas...

4:15 p. m.  
Blogger irichc escribió...

Puedes estar orgulloso de tus pedorreos. Es lo único que te ha quedado en pie.

10:15 p. m.  
Blogger Freman escribió...

No te preocupes por mi verticalidad. A mí se me empina con las mujeres. A tí, en cambio, como no se te haya ocurrido mirar hacia atrás durante el parto...

10:41 p. m.  
Blogger irichc escribió...

Ok, los pedorreos y tu polla.

11:13 p. m.  
Blogger Freman escribió...

Acción y reacción.

11:33 p. m.  

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