jueves, noviembre 30, 2006

Era de plástico...

La Barbie paquidérmica
¡Por los clavos de San José Carpintero! Resulta que, en dos populares documentales de la National Geographic, se utilizaron muñecos de silicona... aunque la NG intentó hacerlos pasar como the real thing. Ocurrió con el documental sobre la gestación animal... pero también con un documental sobre la gestación humana que hizo derramar abundantes lágrimas a los partidarios de castigar a las mujeres violadas con el embarazo y el parto del hijo de su verdugo. Ya se sabe: la vida es sagrada, pero algunas etapas de la vida son más sagradas que otras. Si eres un embrión de cuatro células, todo es poco. Una vez que naces, ya te puedes joder, y si te violan, la culpa es tuya por provocadora.

El problema no es que se hayan usado maniquíes. De todos modos, en otros casos se mostraron imágenes reales. El verdadero problema es la falta de honestidad y el intento de colarnos como real lo que no era. Y el enorme interés que demostraron en el ocultamiento, pues llegaron a quitar de los créditos a la empresa que confeccionó los muñecos.

Manipulación emocional: al rebaño no se le convence con razones, sino con una buena dosis de emociones. No importa si se les hace llorar por una Barbie. Lo importante es que lloren.

2 Comments:

Blogger QRM escribió...

En este asunto, la carcundia utiliza la trampa sensiblera, el amarillismo, igual que la pijiprogresía en todo lo demás. Lo que reafirma mi tesis de que son primos hermanos, pues tiene a la libertad como enemigo común.
Y me irrita más tratándose de un tema tan complejo y delicado como el del aborto.
En fin, es sorprendente encontrar a un liberal no conservador ( al menos en "lo moral").
¿Seremos sólo dos?

5:11 p. m.  
Blogger Freman escribió...

No, hay muchos más, pero puedo explicarlo con mi propio caso: durante mucho tiempo creí preferible decir siempre lo que gente quería oír. Y no me refiero a estos tres años de zapaterismo.

Nos enseñan desde la infancia a intentar llevarnos bien con el prójimo, a no llevar la contraria si no hay necesidad urgente de ello, y a comportarnos como los héroes de los cuentos infantiles. Quiero decir: el sastrecillo valiente va andando alegremente por el bosque y tropieza con una bolsa llena de mierda que le dice "¡cógeme, cógeme!", con la voz de Pepiño Blanco. Y ahí va el sastrecillo valiente y mete la bolsa de mierda en el macuto. ¿Por qué? Pues porque, ¡quién sabe!, algún día puede hacerme falta.

En los cuentos siempre llega ese día. En la vida real, un día te levantas con mala leche y te das cuenta que has llenado tu casa de bolsas de mierdas parlantes, que imitan a la perfección la voz de Pepiño Blanco.

5:27 p. m.  

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