lunes, mayo 08, 2006

Sed lex

Justísima sentencia la del Bonogate.

Ahora vendrán las plañideras a quejarse de su dureza. No lo permitamos: cuando las instituciones estatales se pasan la legalidad por las costuras del vaquero, están incurriendo en la peor perversión de la Ley y el Estado.

Ahora que paguen: los malvados, claro, pero también los cobardes que obedecieron por no enemistarse con los malvados.

... y una última reflexión, a toro pasado. Cuando el Mal se apodera de una sociedad, se sostiene no sólo a causa de los Malos, sino también de la gente cobarde que se escuda bajo la "obediencia debida" y el temor a las represalias. Sin embargo, uno de los argumentos más importantes de un libro como "Los Verdugos Voluntarios de Hitler", de Daniel Goldhagen, es que hubo gente, aunque poca, que se negó a participar en el Holocausto judío. Lo que estremece, además, ¡es que en pocas ocasiones sufrieron castigo por ello! Un "ario" con el debido certificado de germanidad tenía suficiente libertad como para no tener que pagar un precio elevado por una decisión correcta.

¿Sabe cuál es la frase que sostiene a las tiranías? Es "tengo familia que alimentar". Así de banal puede manifestarse la Infamia.

2 Comments:

Blogger cruzcampo escribió...

Esto que dices me recuerda a un tema del que siempre quiero hablar pero me falta empuje.
La murga del no son ellos, son sus gobiernos...

5:34 a. m.  
Blogger Freman escribió...

Good point, como dirían en Minnesota, y efectivamente, complicado. Pero complicado para tí y para mí, porque para el progre patanegra se trata de uno de esos casos de flagrante asimetría. Cuando se derroca a un dictador, lloran por las bajas civiles, porque "la culpa no era de ellos". Cuando matan a 3000 personas estrellando un avión, ya no está tan claro que fuesen inocentes. Y claro, cuando se trata de Israel, todos los israelíes son "culpables de opresión" y candidatos a ser echados al mar. Cuando se escucha el argumento en boca de la progresía, no hay que hacerles mucho caso.

A mí, sin embargo, me preocupa el asunto en otra de sus facetas: ¿existe una culpa colectiva?. ¿Estuvo justificado el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki? Creo que sí, pero sólo puedo justificarlo pragmáticamente: el no haberlo efectuado hubiese costado finalmente más víctimas. Pero este es un argumento contrafactual: ¿se puede realmente demostrar que hubiese costado más víctimas no usar la bomba A? También creo que sí, pero hay un margen de error en cualquier demostración, que es aprovechado por la progresía para lanzar dudas. ¿Estuvieron justificados los bombardeos como el de Dresden, a finales de la 2GM? Es más complicado, porque en ese caso sólo se puede justificar mediante la culpa colectiva. En cualquier caso, no es motivo para equiparar moralmente los bandos implicados.

Creo que lo que ocurre es que no existen "algoritmos morales". No tenemos garantía alguna de que siguiendo determinada conducta y cumpliendo a rajatabla una lista de preceptos podamos asegurar que siempre estaremos en el "bando de los justos". Ese es el precio de nuestro presunto libre albedrío.

Lo que nos diferencia de los animales es este hecho terrible: no es lícito que renunciemos a pensar y decidir, ni tan siquiera un instante. En compensación, debería permitírsenos estar orgullosos de ello.

2:29 p. m.  

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