sábado, julio 22, 2006

Etemenanki

La primavera siguiente me sorprendió en la desembocadura del Eufrates, entre las tortugas. Llevábamos una vida tranquila, regida por las inmemoriales costumbres. Las pequeñas tortugas practicaban la escritura mediante muescas talladas en el borde de viejos caparazones abandonados. Aprendíamos también a no ser arrastrados por la corriente del río y las mareas, aferrándonos al lecho marino con las patas y, en ocasiones, el pico. Mis compañeros de juego retozaban felices sobre el limo ancestral, en el que habían nacido y crecido, pero yo no lograba apartar de la cabeza un oscuro temor a lo que podía yacer enterrado bajo la tierra y el río.

EtemenankiAquella paz basada en el olvido no podía durar para siempre. Un buen día, la corriente arrastró un enorme terrón de barro hasta la desembocadura, y allí quedó finalmente enganchado entre la vegetación del fondo y unas ramas muertas a la deriva. Al subir la marea, la violencia del agua fue desgastando el terrón, y en menos de media hora descubrimos con horror lo que se escondía dentro del barro: el cadáver fosilizado y correoso de un hombre, con una guirnalda de flores de piedra y metal en el cuello, y su cráneo hendido en dos hasta la nariz, probablemente por un golpe de hacha. Por las joyas y los restos de la ropa, parecía tratarse de un noble, incluso un príncipe o un rey. Dentro de la boca, torcida en un gesto de dolor, asomaba una piedra en forma de huevo, de un azul intenso.

No creí apropiado que supieran de mi partida. Pase en vela toda aquella noche, y cuando se apagó el último gemido de aquellas criaturas, me arrastré hasta el cercano bosquecillo y dirigí mis pasos hacia la Montaña que Toca el Cielo.

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7 Comments:

Blogger Chesk escribió...

Si nos ponemos a excarvar en muchos ríos, seguramente nos encontraremos a más de un príncipe con el cráneo partido en dos.

Hay veces que las cosas hay que dejarlas como están, sería mejor para todos.

12:23 a. m.  
Blogger Freman escribió...

:) Uf, si te cuento el final, me ahorcas. Bueno, qué demonios, no sé si me dará tiempo a escribir el final, así que te lo cuento:

Soñé con esto hace unos días. Lo del cadáver no: es para darle dramatismo. Pero sí soñé que era un animal de río, y que aprendía a escribir haciendo muescas en caparazones de tortugas. Es un poco raro: creo que ese es un tipo de escritura celta (sobre madera, claro, no sobre tortugas). Y también recuerdo la marea en el sueño, pero es algo que cualquiera que haya ido a una playa recuerda sensorialmente: estar en la orilla del mar y dejar que te arrastren las olas que rompen.

Entonces me desperté, repitiendo mentalmente "... etemenanki, etemenanki...". Es el nombre de un zigurat o templo babilonio, pero no había estado leyendo nada sobre eso. Por eso la historia es en el Eufrates. Y el cadáver sugiere un sacrificio humano a los dioses.

Me acordé de un lugar común: son los hombres quienes hemos hecho dioses a nuestra imagen y semejanza. Y me puse a pensar: si yo fuese un dios, ¿cómo nacería? ¿Cómo llegaría a ser? Sería una idea borrosa, flotando en el espacio de Turing, que sólo iría materializándome, y a la vez tomando conciencia de mí mismo en la medida en que los seres humanos me ofrendasen sus pensamientos.

Eso es lo que es el narrador de esta tontería: un dios que todavía no es del todo humano, que no sabe quien es todavía. En distintos episodios de este tipo iría perdiendo esa vaguedad deliberada, y el clímax llegaría al darse cuenta de quién es. Y entonces se encontraría con el rayo (metafóricamente) en la mano, a punto de destruir este mundo con todos nosotros dentro. Pero ya se ha completado su creación, y mira su mano, y nos mira, y comprende que estamos incompletos. Baja la mano que amenazaba con el rayo, y entonces se dedica a completarnos.

¿A que soy un bicho raro? :)

1:36 a. m.  
Blogger Chesk escribió...

Sí, aceptamos bicho raro :)

¡Pero qué sueño, Freman! Normalmente la gente sueña con su hipoteca, su suegra, o incluso el caribe pero no con cosas así...xD

Estaré pendiente a los siguientes episodios pero, miedito me das.

Un abrazo.

6:50 p. m.  
Blogger rakras escribió...

Pues yo ya he soñado con Monclovitas algunos días...

9:10 p. m.  
Blogger Freman escribió...

Uy, eso sí es grave. ¿Haloperidol?

10:15 p. m.  
Blogger Freman escribió...

Nota: no os he dicho nada para no agobiar. Esto lleva algo de tiempo en cocina: es una colección de cuentos cortos, "Diez historias budistas". El tema es un pelín conflictivo, y por eso no he querido involucrar a nadie más. La que más me gusta es la de un tío que se ha perdido: es de noche, no hay nadie más a la vista, y está en algo que parece un descampado. Descubre unas luces a lo lejos... y no, no es el Hotel California, sino un teatro. ¿Habéis leído algo de Herman Hesse? Es una parodia de Hesse. Hesse tiene un personaje que se llama Joseph Knecht (siervo), y lo mete en un cuento sobre la India con el nombre traducido a Dasa (siervo en sánscrito). Mi personaje se llama Adasa (the free man, por supuesto). Y hay otro cuento que es un video clip: me he montado el video en la cabeza, y el cuento sigue el ritmo, aproximadamente, claro. El truco está en repetir frases, en plan estribillo, y en desarrollar la idea en capas, como en los clips de los 80s. Título provisional: La Canción de ... Tengo que darle nombre al prota.

:) en otras palabras, que me lo estoy pasando bien...

11:03 p. m.  
Blogger rakras escribió...

Mis lecturas de Hesse se reducen a : ¡Mierda, en esta librería tampoco hay libros de Hayek!...

1:45 a. m.  

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